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febrero 26, 2014

Lo mejor de no tener novia a... mi edad...


Has cumplido los veintitantos. Te has sorprendido a ti mismo alegrándote de que en el concierto nostálgico al que vas haya asientos. Tu Facebook lleva un tiempo colonizado por fotos de bebés. Miras como lo baila todo el inspirador borrachín de 30 del bar mientras piensas que todavía hay esperanza para ti. De repente te gusta comer, te gusta tanto que se convierte en tu principal fuente de excitación. Ah, y por supuesto las resacas ya hace tiempo que duran dos días y empiezan a pisar dolorosamente la frontera de los tres. Es ese momento áspero en que te preguntas por primera vez que hacían tus padres a tu edad. Y sí, tenían un trabajo fijo, una casa y hasta varios churumbeles, tú incluído. A cambio, tienes las cosas más claras, no te importa demasiado lo que piensen los demás y, con un poco de suerte, has llegado a esa edad cuasi redonda sin novia. Y ahora te explico por qué es una suerte.

1. Duermes por dos. Damos por sentado que si lo has hecho bien has llegado a los veintitantos con un colchón que tiende a los dos metros de eslora. Sin novia, tu lado de la cama es todos los lados. La opción “en diagonal”, una vez que la pruebas, sólo se abandona por el Amor Verdadero. Y de paso, ella también va a necesitar amor verdadero y paciencia verdadera para destronar en tu cama a la postura expansionista “Spiderman” que acompaña al dormir en diagonal.

2. Eres el amigo de guardia. Eres ese tipo al que se puede llamar cualquier día a cualquier hora para salir. Estás disponible en cinco minutos y sin consultarlo con nadie (si es que ya no vives con tus padres). Siempre hay una amiga con problemas conyugales (se turnan) que te quiere por ello y te invita a un par de rondas.

3. Te titulas en moda al tacto. Olvídate de largas charlas sobre cómo combinar los colores y cuándo es el momento de tirar tu camiseta favorita. La lección para el soltero veintiañero es empírica, es variada y es precisamente de la moda que te gusta, la interior. Te la van a ir dando las chicas que te rodean. Si aprendes a distinguir del rojo al rosa, ya te ha valido la pena llegar a los veintitantos con el afán explorador intacto.

4. Vestirte es un viaje en ascensor. Prepararse para salir es un acto simple en dos pasos: a) recoger los pantalones del suelo y b) terminar de abrocharse la camisa en el ascensor. Ni siquiera necesitas espejo.

5. Ahorras Plata. Da igual que con tu última novia pagarais a medias. Hay gastos que te ahorras, como los regalos de aniversarios variados y fiestas inventadas (imagínate que tuvieras que celebrar San Valentín la próxima semana). También las cenas en japoneses y los vinos gran reserva con etiqueta dorada para cuando comíais en casa de sus padres. Esa plata la podes invertir ahora en gimnasios, botica y, ejem, pagar el alquiler tú solo, etc...

6. De tu whatsapp sólo salen fotos graciosas. Nada de preocuparte por la hora de conexión o la cantidad apropiada de corazones y besitos. Ahora abrir el WhatsApp es una experiencia viril llena de julioiglesias, paquirrines y conversaciones cortas del tipo “A las 9”, “¿Dónde?”, “Pues dónde va a ser”, "Vale".

7. No necesitas recargar el móvil tres veces al día. Las charlas son de 30 segundos y se concentran en la hora punta de antes de salir.

8. Te mejora la vista. Puedes mirar a todas las chicas del bar hasta los límites que te marque el decoro. Eso amplía tu visión nocturna, la panorámica, el zoom, la de lejos y, con un poco de suerte, la de cerca.

9. Puedes tener la mente en blanco tanto como quieras. O dejarla vagar todo lo sin rumbo que desees por territorios tan cafres y superficiales como seas capaz. Nadie te va a preguntar “en qué piensas”.

10. Puedes mudarte por cualquier chorrada (siempre que tengas la plata). A un país del que has visto una foto, al barrio que está alrededor de tu bar favorito, a la ciudad de tu equipo de fútbol, a la playa donde desarrollarás tu vocación de surfero profesional.

11. Estás cómodo con tu culpa. Vale que a la mañana siguiente viene ese momento aaaarg en el que los recuerdos de lo que hiciste anoche caen como martillazos de Thor en tu resacosa cabeza. Pero al menos lo manejas tú solo, sin un eco que te lo recuerde con todos los bochornosos detalles.

12. No te vas a olvidar de ninguna fecha importante. Si la olvidas da igual, no hay nadie para recordarte que la has olvidado.

13. Sin presiones. Puedes sentarte en la puerta de tu casa a ver pasar los banquetes nupciales y los cochecitos de los hijos de tus amigos.

15. Puedes prepararte para cuando llegue la chica adecuada. Es el crimen perfecto, la excusa irrebatible para alargar el piterpanismo unos añitos más de lo razonable.

18. Puedes reenviar este artículo a todo el mundo. A cualquiera de los grupos de whatsapp o del forito ese donde habitas de vez en cuando y que hablen sobre chicas o en los que salgan chicas. Vas a tener un montón de “me gustas” en lugar de una “conversación”.

Esta Noche no hay Banda Sonora

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