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enero 30, 2013

Kill Me vol. 1


A mí, en la vida, Tarantino, aunque me gusta, sólo me ha traído problemas y discusiones de pareja.

Esta es la primera entrega (y, basándome en mi constancia, seguramente también sea la última) a la que vamos a llamar: Kill Me vol. I

Yo andaba en plan “’¿somos o no somos?” con una chavala muy guapa a la que vamos a llamar Uma (pero le vamos a decir nada porque se enoja todavía más) y, una noche, me preparó una cena-romántica-sorpresa- de lujo… Qué a mi poco me gustan las sorpresas, señor dios, pero muy poco.

Sospechaba que tramaba algo porque me tiraba indirectas tipo: “¿Qué vas a hacer el miércoles que viene?“, “No hagas planes para el miércoles que viene“, “Los miércoles son días para hacer nada“. “El miércoles que viene, el miércoles que viene…”

Pero tengo la misma capacidad de concentración que una cuchara y no me dio tiempo para atar cabos: “¿Qué será lo que va a pasar el miércoles que vi… ¡Oye! ¿y esta canción? Ala, se escucha best… Uh, creo que me está dando hambre, ¿ya es hora de comer?” Y así, en bucle.

El miércoles yo volvía a managua después de un viaje horrible, compañeros de asientos que no movieron el culo en ninguno de los trayectos, bus lleno, retrasos y problemas. Llegué a la horrible Managua que no sabía ni cómo me llamaba y con ganas de quemar tres barrios.

Yo ni me acordaba que era miércoles ¿para qué voy a mentir? Y aunque me hubiera acordado de que era miércoles, no me hubiera acordado que era el día del que Uma hablaba tanto. Ahora sí, ahora ya no se me olvida.

Llegué a la casa, me puse pijama, pedí una pizza y me puse Kill Bill en la compu. Kill Bill hace que el mundo me parezca un lugar mejor y la pizza mientras la veo me equilibra el karma cuando lo ando en negativo. Pensé: “Voy a poner en silencio el teléfono, que la gente es mucho de joder y yo hoy no estoy para mierdas saliva de unicornio“. Y eso que la gente que me conoce sabe que ODIO PROFUNDAMENTE hablar por teléfono, pero llaman igual. De hecho, desde el whatsapp, mi vida dió un salto cualitativo, los árboles se ven más verdes y el cielo es más azul. No, pues todavía hay gente que sigue llamando.

Pensaba hablar con Uma en cuanto terminara la peli, que ya estaría descansado y de mejor humor, pero necesitaba un rato sólo después de los dos días de viaje con semejante caterva de salvajes-viejas glorias que no pararon de decir: “Anda vos, que sos joven, jajaja!“, “Hacelo vos, que tenés bien las piernas, jajaja!“, “Hacelo vos que todavía tenés mucha energía, jajaja!“. Pues me voy a cagar quejar en sus putas bellas madres, que como soy joven tengo una lengua… jajaja!

En fin, abracé mi almohada y me puse la peli, no eran más de las 9. No llegué despierto ni a la masacre de la capilla. Me quedé dormido con un pedazo de pizza en el pecho.

Me despertó un timbrazo horrorosamente largo. ¿Qué es eso? ¿El fijo? Ah, no, si no hay… ¿Un camión de bomberos? No parece… ¿La puerta? ¡La puerta! Dios, ¡fuego! ¡Tiene que ser fuego! Corrí a abrirla y allí estaba Uma. Bueno, parecía Uma, pero también parecía Pamela Voorhees.

– ¡Uma, viniste! – dije con alegría.

– Qué observador… – dijo entrando y mirando la cama y la compu con recelo.

– Uh, qué te pasa?

- Hoy es miércoles Rich.

– Bueno pero, no te pongas así, peores son los lunes.

- Te dije que me llamaras el miércoles en cuanto llegaras ¿no?

- Pues claro, si iba a llamarte. – pensé en mis adentros: “Me va a mandar a la mierda. O a matar. O a mandarme a la mierda y después matarme”.

- Ya es jueves, es la una de la mañana.

– …Se ve que me quedé dormido…

– Tenía reservación en “lugarqueteencantasperonuncavamosporquelacuentanoshacellorar”.

– …

- Y estas entradas para ver el concierto. – tira dos entradas al piso.

– …

– ¿Te importaría decir algo, Rich? Y… ¿Qué putas tenes en la cara?

– Pizza…

:_____(

* Actualmente, Uma lleva año y medio viviendo con su novio, un broder genial y con una memoria de elefante.

* Yo, sigo soltero y engullendo pizzas como si me las fueran a quitar.

enero 01, 2013

Mi otra Lista (La de las Ocasiones Perdidas)



Que yo no soy un Don Juan, lo sabe todo el que me conoce, es más, cada vez que estoy frente a una mujer (me sienta atraído por ella o no) me termino poniendo irremediablemente nervioso y bastante estúpido, una combinación entre el Teletubbie rojo y Patricio de Bob Esponja. No quiero profundizar mucho tampoco, porque donde pongo el ojo meto la pata como soy un ser tímido y sensible, raramente me acerco a las mujeres con esa intención de tirarles el cuento, en ocasiones pienso en hacerlo, pero solo les miro fijamente a los pechos mientras babeo un poquito; eso sí no digo nada por no incomodarlas. (creo que todo esto ya lo había dicho antes en un post anterior (?????????)).

Bueno, creo que hoy voy a hacer un auto escarnio de las mejores ocasiones que he perdido. Son esas mujeres que por un motivo u otro se me fueron y que ahora mismo recuerdo.


La guapa del Colegio: Desde aquí, ya se deduce del contexto que yo era un chavalito sin experiencia, pero la verdad es que me gustaba hasta ese punto en que consideras que no sos digno ni de hablar con ella y ya te parece demasiado que te considere su broder y se ría de tus chistes. La verdad es que la vi tiempo después y me di cuenta de que era absolutamente humana (hasta donde pude ver) pero en aquel momento no me lo parecía. Lo curioso está en que justo antes de que la estrella de "basket" del colegio la descubriera y se la quedara para siempre, salía con lo más parecido a Gollum que había en clase. Hasta que la dejó (¡él!). Que si yo hubiera sido un más poco más buitre y aprovechado vivo, aquél hubiera sido un momento maravilloso para presionar un poquito poner el hombro para que llorara en él, pero la verdad es que ni lo intenté. Una pena, era un encanto de mujer (tiempo después supe que medio colegio estaba enamorado en secreto de ella; y yo creyendo que era original). 


La guapa de la Universidad: Bueno, aquí voy a reconocer que no tenía ni la más mínima posibilidad. Es como si hubiera estudiado yo con María Sharapova o Mónica Bellucci (que seguramente son muy humanas y conocían gente antes de ser famosas). Esta no se ha hecho famosa, pero estaba a ese nivel. Lo que pasa es que era lo que los gringos llaman “chica de la puerta de al lado” es decir, totalmente normal e incluso simpática (si, lo siento, pero los hombres no estamos acostumbrados a que las mujeres guapas se comporten normalmente*). Por una de esas casualidades trabajaba en la oficina de un amigo mío a la que yo iba de vez en cuando y la primera vez que me dijo “huy, vos vas a clase conmigo, ¿no?” casi me da un infarto. En una peli hubiera sido la frase de entrada para una relación muy bonita, pero yo en ese instante solo fui capaz de saludarla cuando la veía y cruzar comentarios ocasionales con su vecina de escritorio. ¿Saben cuando creen que están en otro nivel? Ahora creo que es un poco, tonto rayando en lo absurdo, pero en aquel entonces aquello era como si hubiéramos sido de especies distintas…

La del Interlocal: Este es un caso exclusivo. No se trataba de que fuera guapa, es que por algún motivo la encontraba irresistiblemente atractiva. En realidad no debería estar en esta lista, porque no lo lamento, y es que yo tengo una preocupante tendencia a que me atraigan las mujeres manifiestamente locas y sospecho que esta lo estaba. De hecho, estuvimos a una cerveza coca-cola de que efectivamente pasara algo . Hubiera sido extraño, ella, -sin yo saberlo- estaba a punto de casarse con un broder que había ido al colegio conmigo. Bueno, al final no pasó y seguro que fue mucho mejor para los dos. Pero a veces, todavía me acuerdo de ella… 

La amiga de la primaria. Vuelvo atrás para retomar a una de la que ni entonces me di cuenta. Me llevó años descubrir de que me hubiera encantado salir con mi mejor amiga del colegio. Me di cuenta porque al final el tipo de mujeres que me atraían era muy afín con ella, sí no físicamente, sí en cuanto a personalidad. Todo lo que puedo decir es que fuimos buenos amigos y no sufrí nada por ello, incluso a pesar de que me contaba cada desilusión o cada conquista. Diez años después me hubiera enterado de que en realidad yo no la quería como amiga, pero en aquel momento ni cuenta me di (si alguien piensa que no tuvimos nada porque no estaba buena, tengo que decir que sí que lo estaba, lo que pasa es que yo la veía más como amiga y siempre he sabido respetar eso; en cualquier caso ella también me miraba como amigo, hubiera dado lo mismo, supongo).

Bueno pues, con esto ya sufrí. Que ver el balance de mierda que llevo tampoco es alentador. En la próxima les hablo del superamigo de las mujeres… bueno, mejor no digo nada, que después me hacen hablar de ello.